Domingo 18 de Agosto
AFIN | Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional

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El reto del endeudamiento, por Gonzalo Prialé

Perú cuenta con ahorros por 16 % del PBI, así que la deuda neta pública peruana resulta 3.6% del PBI, una de las más bajas del mundo. Este es el resultado de una política de larga data de continua reducción del endeudamiento público.

Dada la inmensa brecha de infraestructura productiva y social, el bajo endeudamiento público, y ahorros del orden de 16% del PBI, veamos si conviene continuar con la estrategia de reducción de deuda pública, que resultó apropiada durante muchos años, hasta ahora.

¿Por qué endeudarnos?

Si tenemos tanto ahorro público, que según el Marco Macroeconómico Multianual supera 16% del PBI con más de S/ 92,000 millones ¿por qué endeudar al país para hacer infraestructura, en vez de usar los ahorros?

Por un lado, el ahorro público se queda corto frente a la brecha de infraestructura estimada por AFIN en US$ 88,000 millones, alrededor de 44% del PBI. Además, los recursos ahorrados tienen fines determinados en el caso de los ahorros de entidades públicas; o sirven para enfrentar situaciones de emergencia nacional, crisis internacional, o decrecimiento del PBI en el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF). Y cuando los recursos del FEF superan 4% del PBI, el excedente puede utilizarse para reducir deuda pública, pero hay tales restricciones para su aplicación, que los recursos del FEF no se han utilizado en ninguna circunstancia y el Fondo ha funcionado como un fondo de ahorro.

Por otro lado, si se trata de usar los ahorros, esto se puede hacer sin gastarlos directamente. Actualmente el FEF equivale a 4.7 % del PBI. La sugerencia sería que el primer 1 % del excedente sobre 4% del PBI, se destine cada año a contribuir a un Fondo para respaldar el endeudamiento necesario para cofinanciar asociaciones público privadas (APP) e iniciativas privadas (IP) en infraestructura. 

La calificación crediticia de la deuda soberana peruana es bastante buena, y no tendría por qué verse afectada si es que se incrementa transitoriamente el nivel de la deuda respecto al PBI, siempre que el endeudamiento sirva para generar mayor potencial de crecimiento y los beneficios de endeudarse igualen o superen el costo de endeudarse.

Esto último lo señaló el FMI en su reporte WEO de octubre 2014, recomendando a los países invertir en infraestructura, antes que reduciendo otros gastos o aumentando impuestos, con endeudamiento a largo plazo, porque se impacta más sobre el producto mientras la relación deuda pública/PBI declina.

Conviene verificar y cuantificar si los beneficios directos, indirectos e inducidos generados por la infraestructura, igualan o superan el costo del endeudamiento público de largo plazo necesario para cofinanciar las asociaciones público privadas (APP) e iniciativas privadas (IP).

Para comenzar se necesita un plan de 5 o 6 años de adjudicaciones de APP e IP, construibles a lo largo de 10 años, por 6.5% del PBI cada año (ritmo de inversión que sostuvieron durante décadas el siglo pasado varios países asiáticos que lograron salir del subdesarrollo), y un monto total de US$ 80,000 millones, para que Perú pueda cerrar su brecha de infraestructura con la participación del sector privado, dentro de una estrategia nacional que identifique las prioridades de inversión y perfeccione los mecanismos de control.

Según estimaciones de AFIN, un programa ejecutable del 2016 al 2025, cofinanciado al 66% en promedio, requiere un endeudamiento progresivo promedio anual de 2.6% del PBI. La inversión anual en obras por 6.5% del PBI, genera un mayor potencial de crecimiento de 2.2% del PBI, considerando un ratio de 0.34 de mayor potencial de crecimiento anual por cada 1 % del PBI invertido en infraestructura. Esto es cercano al 2.6 % de endeudamiento promedio anual requerido.

Tras concluir las obras, luego del año 10, los beneficios directos, indirectos e inducidos de cada APP o IP perduran y superan el costo del endeudamiento, con lo que la relación deuda/producto declina orgánicamente y termina siendo menor que al comienzo. Así, considerando deuda a 30 años e intereses actuales, respecto a la inversión, el multiplicador de los beneficios (10), calculado por ESAN para 6 APP el 2011, es mayor que el multiplicador de la deuda (4).

No hay que temer al endeudamiento público. Sin un plan de mediano plazo que trascienda cambios de gobierno, más una política de endeudamiento en regla, no vamos a salir de la pobreza. Una política de Estado es el reto.

 

 Fuente: Diario Gestión