Domingo 18 de Agosto
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Desaceleración, por Gonzalo Prialé

El Gobierno y la prensa tratan de hallar explicaciones a la desacelerada situación de la economía en el Perú. Como las explicaciones de uno y otro lado suelen ser discrepantes, eso desconcierta a los potenciales inversionistas, en particular a los pequeños y medianos empresarios que piensan en el corto plazo y ven un panorama incierto. Posiblemente, si existiera un consenso sobre las causas, sería más factible identificar las soluciones.

Para generar optimismo se necesita transmitir optimismo. Por más que algún gremio privado declare su confianza en el futuro, va a convencer a pocos si el Gobierno explica que el país viene dejando de crecer por una serie de circunstancias.

 Circunstancias de origen externo. China estaría iniciando una crisis que se manifiesta en la caída de los precios de las acciones de empresas chinas listadas en bolsa / La supuesta desaceleración china se refleja en una menor demanda por minerales y commodities que Perú exporta, mientras sus precios bajan / Al caer nuestros ingresos por exportaciones, cae la recaudación, y se reduce el espacio fiscal para hacer el esfuerzo necesario para sacar adelante los megaproyectos de asociaciones público-privadas (APP), cerrar la brecha de infraestructura urbana y rural, y seguir reduciendo la pobreza / Los intereses en dólares empezarán a subir y eso encarecerá el financiamiento de proyectos.
 
Circunstancias de origen interno. El ruido político electoral afecta el ánimo de los inversionistas, así que no veríamos inversiones hasta que se instale el nuevo gobierno / La descentralización ha empoderado a los gobiernos regionales y locales que no saben gastar aún, ejecutan mal o no logran ejecutar sus proyectos, y el gobierno central señala que poco se puede hacer para impulsar la inversión pública descentralizada pues escapa a su competencia / El año pasado se dictaron medidas contra cíclicas para estimular la recuperación del ciclo económico y evitar su desaceleración; las medidas eran de mediano plazo, por lo que sus efectos se percibirán más adelante.
 
El panorama parece complicado. ¿Qué se puede hacer? Por ejemplo, poner en marcha los $17,000 millones en proyectos de APP trabados por la permisología.
 
Los cuellos de botella en las APP son conocidos: expropiaciones, permisos ambientales, liberación de interferencias, licencias municipales. Las trabas generan años de demoras que, a la larga, se convierten en adendas para actualizar costos por el tiempo transcurrido. Este asunto de la discusión y firma de adendas a los contratos de APP no se va a resolver prohibiendo las adendas, para tranquilidad de los funcionarios. Las adendas son inevitables en contratos a 30 años y ocurren cuando resultan necesarias.
 
Saquemos cuentas. Para no personalizar gobiernos, tomando como base inicial un PBI de $200,000 millones, si en cinco años de gobierno en vez de crecer al ritmo anual de 6% del PBI, crecemos solamente al 3% anual, tendremos un menor PBI de $101,000 millones al término del periodo. Esto equivale a 50% del PBI base, y la brecha de infraestructura actual se estima en 45% del PBI.

Más que nueva legislación, necesitamos mejor gestión pública. Por ejemplo, poner en marcha los megaproyectos adjudicados, como la Línea 2 del Metro de Lima, y sostener su ritmo de construcción sin parar, sería una inyección de confianza. Hechos que valen más que un millón de palabras.

Fuente: Diario Correo